miércoles, 4 de febrero de 2009

LA PIEL
Cuando al fin vi el mar, un estremecimiento erizó mi piel.
Después me eché sobre la arena y mi piel siguió erizada.
Pienso si será mejor echarme al mar para terminar de
una vez con este intenso malestar.
Pero el mar ya no está, que fue puro sueño.
No sé si conseguiré recuperar el sueño y volver al mar.
En todo caso debo intentarlo porque vivir con la piel
erizada es un martirio.
JULIAN GUSTEMS
(de "ABREVIATURAS")

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