viernes, 22 de septiembre de 2017



(Poetas amigos)
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FELIZ FIN DE SEMANA A TODOS MIS AMIGOS
LOS CHOPOS
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Bajo los chopos, tú y yo paseábamos en verano.
Junto al río, donde la yerba daba belleza y frescor.
Encima de nosotros, el radiante cielo,
penetraban por medio de las hojas, los rayos del sol.
Todo era paz. la madre tierra estaba en calma.
Sobre las ramas de los chopos cantaba el verderón.
El agua se deslizaba en el río muy serenamente,
todo era nuestro: tuyo y nío, solo existíamos los dos.
Esa tarde tan bella de recuerdos únicos y gratos
yo siempre, con amor, la podré recordar.
Me diste un beso. El único. A mi corazón llegaste.
Beso que nunca he podido olvidar.
Nuevamente he vuelto al río en el que estuvimos.
Los chopos ya no tenían hojas, no cantaba el verderón.
La tarde no era soleada. El otoño en todas partes era,
invierno es, en mi alma, porque conmigo tú no estás.
(21/09/2017)
Marcelino Arellano Alabarces
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miércoles, 20 de septiembre de 2017

Resultado de imagen de fotos de pepe rodriguez cocinero
(Pájaros sueltos)
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Comulgar es lo que más me alimenta.
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Pepe Rodriguez
Cocinero y Jurado de Masterchef
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domingo, 17 de septiembre de 2017


Cuidando Pajaritos



(Mensajes, Curiosidades)

Estamos a mediados de mayo y nos encontramos con un viento, una lluvia y unas temperaturas más propias de noviembre. No es lo que más apetece, pero por lo menos no tenemos mosquitos. Esto último no es un consuelo para las golondrinas que llegan de África y acaban muriendo de agotamiento, de frío y de hambre. El domingo encontramos a una de éstas en el suelo, acurrucada y sin ofrecer ninguna resistencia. La recogimos con la idea de darle calor en una caja y con la esperanza de verla volar a la mañana siguiente. Pero no sobrevivió a esa noche.

Historia muy distinta es la de los verderones
Probablemente por el viento, cayeron del nido el jueves pasado, incapaces de volar y con las plumas a penas apuntando sus cañones. Con calorcito y con pasta de cría para canarios están creciendo a velocidad de vértigo. Si Dios quiere, en una semana darán sus primeros vuelos y para cuando acabe el curso volverán a su hábitat natural: los jardines del colegio.
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Edito aquí este artículo de mi hijo Daniel, con mis nietas en las fotografías, para que lo compartáis con vuestros hijos o nietos. Ayudar a los pájaros aumenta su sensibilidad humana, lo cual siempre será para ellos una tierna experiencia.
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sábado, 16 de septiembre de 2017



(Poetas de ayer)
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En estos tiempos de vituperaciones sin tregua, en la que muchos reniegan de España olvidando sus genes, su sangre, la de sus antepasados, la de muchos de sus familiares y amigos, en pro de disparatadas causas basadas en falsedades y adulteraciones históricas al más puro estilo nazi, comparto aquí un poema encontrado por casualidad, que leí hace mucho tiempo y no recordaba su autor. 

Suena a glorias pasadas, y esperemos que no se hagan futuras, por la sangre derramada que comporta tales enfrentamientos y actitudes. 

Quien siembra vientos recoge tempestades. 
Quien siembra odio solo puede recoger venganza. 

Todos los pueblos, todos los imperios, tienen de qué arrepentirse y también de qué sentirse ufano y orgulloso. No hay raza superior a otra. En todas las razas hay santos y demonios. Es algo esencial que no debemos olvidar. 

Desde aquí, este humilde y sencillo rincón, quiero contribuir con mi granito de arena, recordando lo bueno, porque de lo nefasto ya se encargan los renegados, los periodistas, los políticos, los necios que siguen la manada porque es lo que toca, o porque esperan conseguir algo, y las mansas ovejas adiestradas desde hace décadas, incapaces de pensar por si mismas y de averiguar las mentiras que les han estado inculcando desde niños, a pesar de los orígenes diversos de sus padres y abuelos.
Espero vuestros comentarios tras leer con atención este mensaje y el siguiente poema.Como espero también -dicen que soñar no cuesta dinero- que todo este rumor constante que nos invade, quede en agua de borrajas, o como una discordante sonata de flauta que se olvida.
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La poesía que traigo ahora, 
se la debemos a Bernardo López García y está dedicada,
  A los héroes del 2 de mayo y a la nación española. 



Es larga, pero merece la pena:




Oigo, patria, tu aflicción,
y escucho el triste concierto
que forman,tocando a muerto,
la campana y el cañón.

Sobre tu invicto pendón
miro flotantes crespones,
y oigo alzarse a otras regiones
en estrofas funerarias,
de la iglesia a las plegarias,
y del Arte las canciones.

Lloras porque te insultaron
los que su amor te ofrecieron...
¡A ti, a quien siempre temieron
porque tu gloria admiraron:
a ti, por quien se inclinaron
los mundos de zona a zona;
a ti, soberbia matrona,
que libre de extraño yugo,
no has tenido más verdugo
que el peso de tu corona!

Doquiera la mente mía
sus alas rápidas lleva,
allí un sepulcro se eleva
cantando tu valentía;
desde la cumbre bravía
que el sol indio tornasola
hasta el África, que inmola
sus hijos en torpe guerra,
¡no hay un puñado de tierra
sin una tumba española!

Tembló el orbe a tus legiones,
y de la espantada esfera
sujetaron la carrera
las garras de tus leones;
nadie humilló tus pendones
ni te arrancó la victoria,
pues de tu gigante gloria
no cabe el rayo fecundo
ni en los ámbitos del mundo
ni en los libros de la Historia.

Siempre en lucha desigual
canta su invista arrogancia
Sagunto, Cádiz, Numancia,
Zaragoza y San Marcial;
en tu seno virginal
no arraigan extraños fueros,
porque indómitos y fieros
saben hacer tus vasallos
frenos para sus caballos
con los cetros extranjeros...

Y hubo en la tierra un hombre
que osó profanar tu manto...
¡Espacio falta a mi canto
para maldecir su nombre...!
Sin que el recuerdo me asombre,
con ansia abriré la historia;
presta luz a mi memoria,
y el mundo y la patria a coro
oirán el himno sonoro
de tus recuerdos de gloria.

Aquel genio de ambición
que, en su delirio profundo,
cantando guerra hizo al mundo
sepulcro de su nación,
hirió al íbero león,
ansiando a España regir,
y no llegó a percibir,
ebrio de orgullo y poder
que no puede esclavo ser
pueblo que sabe morir.

¡Guerra!, clamo ante el altar
el sacerdote con ira;
¡guerra!,repitió la lira
con indómito cantar;
¡guerra! gritó el despertar
el pueblo que al mundo aterra;
y cuando en hispana tierra
pasos extraños se oyeron.,
hasta las tumbas se abrieron
gritando: ¡Venganza y guerra!

La Virgen con patrio ardor
ansiosa salta del lecho;
el niño bebe en el pecho
odio a muerte al invasor;
la madre mata su amor,
y cuando calmada está,
grita al hijo que se va:
"¡Pues que la patria lo quiere,
lánzate al combate y muere;
tu madre te vegará...!"

Y suenan patrias canciones
cantando santos deberes,
y van roncas las mujeres
empujando los cañones;
al pie de libre pendones
el grito de patria zumba.
Y el rudo cañón retumba,
y el vil invasor se aterra,
y al suelo le falta tierra
para cubrir tanta tumba...

Mártires de la lealtad,
que del honor al arrullo
fuisteis de la patria orgullo
y honra de la Humanidad.
En la tumba descansad,
que el valiente pueblo íbero
jura con rostro altanero
que, hasta que España sucumba
no pisará vuestra tumba
la planta del extranjero. 
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viernes, 15 de septiembre de 2017

(Pájaros sueltos)
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Entre el no creer en nada y creérselo todo, oscilan el conocimiento, la fe y la propia inteligencia.
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Angalu
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miércoles, 13 de septiembre de 2017


(Poetas de ayer)

EL IDIOMA CASTELLANO

Señores un servidor:
Pedro Pérez Baticola,
cual la Academia Española,
«limpia, fija y da esplendor».

Pero yo lo hago mejor;
y no son ganas de hablar,
pues les voy a demostrar
que es preciso meter mano
al idioma castellano
donde hay mucho que arreglar.

¿Me quieren decir por qué,
en tamaño y en esencia,
hay esa gran diferencia
entre un buque y un buqué?

¿Por el acento? Pues yo,
por esa insignificancia,
no concibo la distancia
de un presidio a presidió.

Ni de tomas a Tomás,
de un paleto a paletó
ni de topo a que topó
ni de colas a Colás.

Mas dejemos el acento
que convierte, como ves,
las ingles en un inglés
y vamos con otro cuento.

¿A ustedes no les asombra
que diciendo chico y chica,
majo y maja, rico y rica
no digamos hombre y hombra?

Y la frase tan oída
del marido y la mujer
¿por qué no tiene que ser
el marido y la marida?

El sexo a hablar nos obliga
a cada cual como digo;
si es hombre, me voy contigo;
si es mujer, me voy contiga.

¿Por qué llamamos tortero
al que elabora una torta
y al sastre que ternos corta
no le llamamos ternero?

Como tampoco imagino
ni el diccionario me explica
por qué al que gorros fabrica
no se le llama gorrino.

¿Por qué las Josefas son
por Pepitas conocidas,
como si fueran salidas
de las tripas de un melón?

¿Por qué el de Cuenca no es cuenco,
bodoque el que va de boda,
y al que los árboles poda
no se le llama podenco?

Cometa está mal escrito
y por eso no me peta;
¿hay en el cielo un cometa
que cometa algún delito?

Y no habrá quien no conciba
que llamarle firmamento
al cielo, es un esperpento;
¿quién va a firmar allá arriba?

¿Y es posible que persona
alguna acepte el criterio
de que llamen monasterio
donde no hay ninguna mona?

De igual manera me quejo
al ver que un libro es un tomo;
será un tomo si lo tomo
y si no lo tomo, un dejo.

De largo sacan largueza
en lugar de larguedad;
y de corto, cortedad,
en vez de sacar corteza.

Si el que bebe es bebedor,
el sitio es el bebedero,
y hay que llamar comedero
a lo que hoy es comedor.

Comedor será quien coma,
como es bebedor quien bebe:
y de esta manera debe
modificarse el idioma.

¿Y vuestra vista no mira
lo mismo que yo lo miro,
que quien descerreja un tiro
dispara, pero no tira?

Este verbo y más de mil
en nuestro idioma es un barro;
tira el que tira del carro,
no quien dispara un fusil.

Si se le llama mirón
al que está mirando mucho,
cuando ladre mucho un chucho,
hay que llamarle ladrón;

porque la sílaba –on
indica aumento, y extraño
que a un ramo de gran tamaño
no se le llame Ramón.

Y, por la misma razón,
si los que estáis escuchando
un buen rato estáis pasando,
estáis pasando un ratón.

¿Y no es tremenda gansada
en los teatros que sea
denominada platea
lo que nunca platea nada?

De la cárcel al rector
se le llama carcelero;
luego a quien es director
de una prisión, ¡por favor!
Hay que llamar prisionero.

Ya basta para quedar
convencido el más profano
que el idioma castellano
tiene mucho que arreglar.

Aquí se acaba la historia.
Si ahora, para terminar,
unas palmadas me dan,
ustedes no extrañarán
que les llame palmatorias.

Autor: Pablo Parellada, ”Melitón González”
(Refranes)
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A RÍO REVUELTO
GANANCIA DE PESCADORES.
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A este refrán, tan conocido por todos los viejos, por viejo y por sabio, y que muchos jóvenes de hoy desconocen su significado, podría añadirse la siguiente frase:

A CUENTAS OSCURAS
GANANCIAS DE ESTAFADORES.

El Guardián de los Cultivos


(Vídeos de Daniel. Vídeos de Naturaleza, Vídeos favoritos)
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Creo que ya lo compartimos o Daniel o yo en este blog. Pero para quienes no lo hayáis visto, aquí está de nuevo, este corto documental que obtuvo varios premios, quedando finalista en otros.
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(Mensajes)
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En estos tiempos de decadencia moral, abusos de los poderosos y egoísmos sin parangón, resulta alentador formar parte del país mejor del mundo, que no precisa importar órganos porque entre todos sus habitantes se cubren las necesidades. A pesar de todo, siempre hay algo que celebrar. 
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A ver, si de paso, esta viñeta sirve para que los que siguen mi blog, lo digan sin tapujos. Je je je... es mi guiño al sol. Aunque como estoy operada de cataratas, precise gafas oscuras.
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(Cuentos de Angalu)
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EL PERRO Y EL GATO

Le dijo el perro al gato:
-Dicen que tienes tres patas y yo tengo cuatro.
-Quienes así obran no saben lo que dicen. Ladran como tú y no muerden. Solo buscan líos.
-O maúllan con chulería como tú y no arañan.
-No presumas. Tu gritas pero no consigues erizar los pelos como yo, también tengo cuatro patas y me miman.
-Yo cuido de mis amos. Les soy fiel y me consideran su mejor amigo.
-Yo, en cambio. soy más listo, más mimoso, me dejo querer y no preciso dar algo a cambio.
-¿Cómo te llamas?
-Adulación. ¿Y tú?
-Lealtad.

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ANGELES GARRIDO LUNA
ANGALU
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martes, 12 de septiembre de 2017





(Cuentos de Angalu)
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Comparto aquí hoy, con los seguidores de este sencillo blog, el capítulo 15 de mi libro: CUENTOS ENCADENADOS-UN MUNDO ENTRE GERANIOS. 
Espero que os guste y me deis vuestra opinión.
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15.- HISTORIA DE UN CURA

Me contaba mi abuela de niña: “rara es la historia de un pueblo en la que no interviene la autoridad”. Y esa autoridad estaba entonces compuesta del cura, el alcalde, el maestro y el médico.
Y pensando en eso, me viene a la memoria esta historia sin aroma a geranios, pero salpicada de enormes cactus floridos.
Recuerdo una ermita, -como casi todas encima de un montaña- rodeada de alcornoques sin patas, porque esos por desgracia están por todas partes, con su fachada principal orientada al sur, rodeada de gigantescos cactus, desde el borde mismo de la puerta hasta la esquina de poniente, que florecían cada año, alternándose prestando un encanto especial al entorno.
En las fachadas laterales y trasera, un corrido banco de piedra reforzaba las paredes y eran aprovechados por los excursionistas, deportistas en bicicleta, y los devotos que acudían hasta allí los fines de semana.
Cada día celebraba allí la Misa un cura cuyo nombre no recuerdo, con pinta de bonachón, bajito y regordete, que tenía su pequeña casa adosada en la parte de levante. Pero la celebraba tan temprano, que rara era la persona que acudía, por lo que desconozco la duración de la misma en días laborables.
Sin embargo, los domingos la celebraba a la una del mediodía, por lo que la pequeña iglesia se llenaba a tope de feligreses de los pueblos cercanos y de la ciudad, que luego encendían sus barbacoas para calentarse la comida y asar costillas de cordero, dando un perfume tan tentador, que de haber habido un cementerio al lado, se habrían despertado hasta los muertos para saciar su apetito.
Desde esa pequeña sierra se podía contemplar un amplio paisaje, y allí solíamos ir cuando mis sobrinos eran pequeños, los domingos de enero cuando el tiempo era benigno, sin viento y con sol. Y en primavera aposentándonos en semi sombra.
Un domingo, cuando Carlos, el hijo de mi hermana, que tendría entonces de nueve a diez años, se negó a entrar a Misa, diciendo que era muy aburrido. Para atenuar es pescozón de su madre y el bufido de su padre, me acerqué a el y le dije:
-¡No te lo pierdas! No te vas a aburrir. Tu escucha atentamente al cura. ¡Pero muy atentamente, eh? Y sigue todo lo que dice y verás como no te aburres. ¡Palabra de tía! Además esta misa es muy corta.
Aunque no convencido del todo optó por entrar.
Yo estaba a su lado y le observaba de reojo. Debía contenerse para no estallar en carcajadas. Pero nunca he visto a un chaval tan atento escuchando a un cura.
Lo más largo de ese oficio suele ser el sermón tras la lectura del evangelio. Pero allí también resultaba cortito.
Aquel cura era un mosén sentencias, de frases cortas y tajantes, expeditivas. Una palabra empujaba a la otra tan aprisa, que el capó de una se aplastaba sin remedio con el morro de la siguiente.
Se precisaba mucha atención. No había feligrés que se durmiera, y si alguno osaba hacerlo, a la primera palabra pronunciada en tono inesperadamente fuerte, despertaba de golpe, llevándose un soberano susto.
Del Padrenuestro, podría decirse que ni una vieja beatucona acostumbrada a recitar el rosario a cien por hora, le llegaba a la suela del zapato de aquel cura cohete.
Insinuaba las consonantes. Apenas pronunciaba las vocales, y cuando lo hacía, que no era siempre. Y suerte que ya no era la misa en latín como en tiempos de nuestros ancestros. Porque entonces en lugar de “in secula, seculorum, amén” como era de rigor, no habría llegado siquiera a decir: “siculin siculorum amén” como decían las viejas beatucas citadas, sino que se habría quedado en “siculamen”.
La gran cantidad de asistentes entonces a aquella ceremonia, no se reían. O conocían bien al regordete y menudo cura, y a pesar de su sonata en fuga conseguían entenderle, o se lo perdonaban por resultar tan corta o “barata” a decir de algunos.
A la una y veinte no quedaba dentro de la capilla ni una mosca despistada. Ni el cura, que era el primero en salir, desvestirse de su casulla y desaparecer por la puerta de la Sacristía a su casa.
Al salir del atrio aquel día, mi sobrino estalló en carcajadas, repitiendo una a una todas las palabras, todos los fallos. Y a más de un feligrés se le escapó una sonrisa por debajo del bigote, si ern hombres, o un ji ji ji entre dientes, algo tímido, de ser mujeres.
Desde aquel día, Carlos no protestó cuando mi hermana le obligaba a ir a misa todos juntos, los domingos. Lo que no había conseguido nadie hasta entonces.
Los sermones largos cansan. Lo breve, si se entiende, siempre es bueno. Por lo que muchas veces me pregunto, desde que supe que falleció aquel bondadoso cura, si estará en el cielo provocando que se rasquen la cabeza los ángeles, pensando en lo que dice.
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Ángeles Garrido Luna
ANGALU
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