
LA CALETA
Suave y apacible como una ría,
tibia, coqueta y recogida cala,
puerta de su hermana mayor, la Bahía,
del océano inquieto, hija tranquila
donde la ola ya sin fuerza, recala.
Refrigerio, solana y tostadero
en el estío, de los asiduos usuarios
que se bañan o tumban semiencueros
y la utilizan de retozadero
junto a las colmnas del Balneario.
Hermoso dormitorio y varadero
de los botes de pesca o de recreo.
Del mar que sustenta, es el remedo;
del castillo que la guarda, el espejo;
del Gades viejo... su dulce sesteo.
Ruedo natural del proletariado
donde lidian al calor diariamente
con la capa desnuda del desenfado
y la muleta del zambullir salado
matándolo con el agua, lentamente.
¡Obra de la naturaleza, Don del Cielo
a Cádiz en el costado de poniente!
¡Huella de Dios marcada con esmero
haciendo esa Caleta con su dedo
oprimiendo en la arena suavemente!
J.A. MARTÍN-CANO INFANTE
1.983
CÁDIZ
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