DESDE EL SILENCIO
En la boca se agolpan los gritos
que sin nacer mueren ya dentro de mi
dejando un silencio rebelde de epitafio.
Rigor de difuntos en la palabra advierto,
crónica de un naufragio mi garganta dicta.
La voz se solidifica en este esqueleto de horas
que a la vida, sumisa en su resumen,
transmutan en temblor de hombre deshabitado.
Sobre una qrquitectura de recuerdos aguanta
el pulso de su débil engranaje. Se siente
cansado de albergar el espectro tibio
de un dios que ya no ampara la utopía
que pueda salvarnos de todas las formas
primitivas de destrucción ineluctable.
Presiento todo palidecer en las estancias
que el tiempo pretérito ha derribado.
Sobre las ruinas m i empeño ileso
siempre audaz, incendiar la fiebre anhela
para incinerar este amanecer que promete
urgente luz fingiendo cerrarme las heridas.
Pero el invierno se anticipa, lo devora todo.
Solo queda el vértigo de la ausencia
perpetuado sobre un rostro vencido en el espejo.
RAFAEL BUENO NOVOA
LEIOA (VIZCAYA)
(de la revista OMNIA
que publica:
GRUPO LITERARIO OMNIA
Apartado de Correos 2065
ALCALÁ DE HERNARES.(MADRID)
g-l-o-@hotmail..com
domingo, 8 de febrero de 2009
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