
A FRANCISCO LEZCANO
Amigo, he escrito toda la noche
al fin solo más allá del olvido
con esta tos sin remedio
del tabaco o quizás del cansancio,
de llorar en oculto abismo,
y me doy cuenta de ser casi nada,
ser el primer testigo de mi escándalo,
de mi pena áurea a la desesperanza,
de mi aullido sin más
como con su probreza al hombro un pobre
intentado desembarcos a la inteligencia.
*
JOSÉ REPISO MOYANO
MÁLAGA
*
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